Primero de mayo

El primero de mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores, lo cual se ha convertido en un espacio o encuentro de la clase trabajadora que sirve para reivindicar sus derechos y para pregonar conquistas y luchas en favor de los trabajadores de cada nación.

La conmemoración busca recordar que las primeras conquistas laborales, como la jornada laboral máxima de ocho horas, fueron duramente reprimidas, dejando varios muertos que, en nombre de la clase obrera, reclamaban condiciones más justas para el desarrollo de sus tareas. Estas se extendían en jornadas que podían sobrepasar las 15 horas diarias y que, además, tenían retribuciones económicas absolutamente injustas para los trabajadores.

Si bien los hechos que originaron el movimiento global tienen su origen en los Estados Unidos, no es menos cierto que, en la reunión de la Internacional Socialista de 1889 en París, se estableció que el 1 de mayo se daría una celebración, conmemoración y marcha en cada nación en la que, en lo posible, pudieran participar los obreros de todos los países.

Los pioneros de esta efeméride buscaron jornadas laborales más cortas y adecuadas, salarios justos, derechos para la familia, condiciones laborales con mayor salubridad, derecho de reunión, trato con dignidad, entre muchos otros reclamos.

Después de más de cien años de haberse establecido la conmemoración, sigue faltando mucho en materia de derechos, pues no podemos olvidar que los trabajadores son la herramienta más importante de cualquier empresa. Por más que haya industrialización y automatización de los procesos, ningún proceso puede prescindir de los trabajadores y, por tanto, cada marcha, cada lucha, cada conmemoración siguen siendo necesarias para que los trabajadores tengan más y mejores condiciones laborales.

Lo que no se entiende —por lo menos desde mi perspectiva— es que las luchas laborales de los trabajadores hayan dado paso a las luchas políticas de los partidos o las ideologías.

Desde hace muchos años, las marchas de los trabajadores salen a conmemorar el 1.º de mayo como el día en que se recuerda que han sido muchas las luchas dadas para lograr el reconocimiento de varios de los derechos que tienen hoy en día. No obstante, en muchas marchas ya no se habla de derechos, se habla de partidos, y lo más destacable de cada reunión anual no son los derechos que se buscan o las conquistas que se quieren, sino que ahora se concentran en discursos de alto contenido partidista para influir en la opinión y determinar quién es o debe ser el próximo presidente o los próximos congresistas que debe tener el país.

Nadie tiene el derecho de impedir que los trabajadores tengan protagonismo político; de hecho, es necesario que sean actores de primer orden en el ejercicio de la democracia. 

Pero nadie tiene tampoco el derecho a convertir en partidista lo que siempre ha sido un encuentro social de la clase trabajadora.

Que alguien explique con suficiencia quién paga, subsidia o mantiene económicamente el traslado y permanencia de 20.000 o más indígenas que llegan a Bogotá a “marchar” el Día de los Trabajadores, cuando bien podrían hacerlo en sus regiones, o cuando lo podrían hacer el 9 de agosto, que es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Al paso que vamos, poco falta para establecer el día de los derechos de los senadores, representantes, diputados, concejales y ediles. Y tal parece que, teniendo 365 días en el calendario, no sé si por cálculo o coincidencia, la fecha ideal en cada anualidad sería el 1 de mayo.