Manizales está lleno de huecos

Y qué alegría ver cómo, en solo dos años, Manizales ha empezado a recuperar el tiempo perdido durante cuatro años de espera y promesas incumplidas. Hoy la ciudad vibra, se mueve, sufre el ruido, el polvo, los trancones… pero detrás de cada lona verde, de cada hueco y de cada cierre parcial, hay una gran idea: reconstruir una ciudad que quiere volver a soñar, que quiere volver a ser sinónimo de progreso y desarrollo.

Sí, a muchos les molestan las incomodidades, las demoras y el caos que trae cualquier obra, pero es imposible negar que, esta vez, las máquinas no están parqueadas por adorno. En Manizales se construyen no solo vías y parques; se reconstruyen también las ilusiones de una ciudadanía que durante varios años se sintió engañada, cansada de ver proyectos que quedaban en el papel o se anunciaban solo para la foto, y de eso hay varios ejemplos, tal es el caso de la ciclo ruta elevada, el bulevar de la galería, el diamante de cables aéreos, solo por citar algunas promesas incumplidas.

Hoy, por fin, vemos cómo inicia la construcción del Parque Recreodeportivo de San José, una deuda histórica con este sector. La vereda El Arenillo tendrá un mejoramiento vial por más de $1.300 millones, el andén de la glorieta del barrio Castilla por fin será intervenido después de tantas molestias a la comunidad, y Chipre, ese mirador emblemático que identifica a Manizales, recibe una millonaria inversión para atraer aún más turistas y potenciar la economía local. Son obras que suman más de $224.000 millones en infraestructura.

Más que un dato, es una cifra que habla de una apuesta por el futuro, por el turismo, por la calidad de vida, por conectar barrios y corregimientos que siempre parecieron quedar al margen de la ciudad moderna.

Claro que hay críticas, y están bien: hacen parte del debate público y de la democracia. Pero no podemos permitir que esas voces hagan que olvidemos la gran meta: ver a Manizales progresar de verdad. Porque entre trancones y molestias se construye el cambio; porque cada adoquín, cada vía reparada y cada parque nuevo no solo embellecen la ciudad, también devuelven la fe y la esperanza.

Hoy Manizales vuelve a soñar. Y aunque a algunos no les guste el proceso, el resultado será una ciudad más moderna, más justa y, sobre todo, más viva.

En alguna época hablaban del museo de promesas incumplidas, idea que abandonaron cuando sus candidatos y familiares fueron los mayores aportantes de incumplimientos, y casi que los mayores accionistas de ese museo imaginario.


Hoy vemos promesas cristalizadas, obras en proceso, ciudad en crecimiento. Hoy vemos una ciudad con un GOBIERNO EN SERIO.