Mi fórmula es una mujer

Así es.
Lo digo con orgullo y quiero explicar los motivos.
Colombia vive tiempos donde se habla de apoyo a las mujeres y de solidaridad entre mujeres para levantar la voz juntas, lo cual en principio sería suficiente para justificar la decisión, pero no, no es una decisión que nace solo desde ahí.

Claro que es importante que las mujeres se  acompañen y luchen unidas, pero también es fundamental que voten por una mujer para sentirse realmente representadas.
Porque solo así se crean leyes pensadas desde la experiencia real: desde el cuerpo, desde la maternidad, desde el hogar y desde las cargas que históricamente han llevado sobre sus hombros.

Hoy, gracias al trabajo de mujeres congresistas, las mujeres en Colombia pueden pensionarse con 1.000 semanas, pudiendo incluso reducir ese número en 50 semanas por cada hijo llegando hasta 850 semanas si son madres de tres hijos. No es un beneficio menor: es el reconocimiento a una realidad que durante años fue ignorada.

Y también es entender que hay temas que solo ellas pueden dimensionar. La salud femenina no puede seguir siendo un asunto secundario. Mujeres que sufren endometriosis o dismenorrea severa saben que esos dolores no son un capricho, y que muchas veces necesitan descanso, comprensión y garantías. Eso es algo que, seamos honestos, los hombres no siempre logramos entender del todo.

Por eso esta vez decidí caminar con alguien en quien creo. Una mujer que ya ha demostrado su capacidad como representante, pero que además es una voz del campo, de las juventudes y de las mujeres.

Esto no excluye a los hombres. Todos aportamos desde nuestras realidades y territorios. Pero sí vale la pena que cada quien se haga una pregunta muy necesaria: ¿quiénes son las congresistas que hoy legislan por las mujeres de este país y qué han hecho realmente por ellas?

Mi fórmula fue indudable e innegociable. No quería solo estar con una mujer, sino con la mejor. Con alguien que, por su estudio, su carácter y su verraquera, me hace sentir honrado.
María Eugenia Lopera, una mujer campesina que viene desde abajo, formada en el esfuerzo y criada por una madre que nunca se rindió. Una mujer que entiende el país real y que se ha ganado mi respeto y mi admiración.
La política no falla solo por quienes estamos en ella. También falla cuando se vota sin revisar, sin exigir y sin mirar resultados.
Porque cada cuatro años son ustedes quienes deciden:
si respaldan procesos construidos con hechos y argumentos…
o si vuelven a creer únicamente en promesas.

Mi formula aspira al senado con la L 17 y hoy mas que nunca estoy convencido de mi voto por una gran señora, UNA GRAN MUJER.