El sistema de salud no está fallando, está colapsando
Decir que el sistema de salud en Colombia está en crisis ya no es posible, esa afirmación se queda corta frente a la realidad. La situación actual del sistema es más dura: el sistema está colapsando. Hoy, miles de colombianos tienen que acudir a una tutela para que los atiendan. Más de 200.000 al año demuestran que el acceso a la salud dejó de ser un derecho garantizado para convertirse en una lucha constante.
Mientras tanto, las deudas del sistema suman billones de pesos. Hospitales sin flujo de caja, clínicas al límite, personal médico agotado y proveedores sin pago. Varias EPS en crisis o intervenidas y millones de usuarios en la incertidumbre. Y todo esto ocurre mientras la demanda crece sin control: un país que envejece, enfermedades crónicas como diabetes, cáncer e hipertensión en aumento, y una crisis silenciosa de salud mental que el sistema simplemente no está logrando atender.
Pero hay algo aún más grave: seguimos proponiendo soluciones que no resuelven el problema de fondo. No, la respuesta no es crear más estructuras que no tienen cómo sostenerse ni la capacidad para atender lo que la gente realmente necesita. La salud no se soluciona con más burocracia ni con anuncios.
El problema es claro: el sistema no tiene cómo respirar.
Y aquí viene la discusión incómoda. Sí, hay deudas heredadas. Sí, hubo corrupción y recursos que nunca aparecerán. Y sí, judicializar responsables es necesario, pero no resuelve lo urgente. La salud no da espera. Pagar una deuda que muchos sienten ajena no es lo ideal. Nadie quiere hacerlo. Pero cuando lo que está en juego es la vida, las decisiones no pueden tomarse desde la comodidad política, sino desde la realidad.
Cerrar entidades quebradas puede parecer una solución, pero no es suficiente. No estamos ante un problema que se resuelva apagando incendios. Se necesita inversión, decisiones técnicas y soluciones de fondo. Porque hoy el sistema no está respondiendo. Y cuando la salud no responde, lo que está en riesgo no es el modelo. Es la vida de la gente.
La solución se resume en atender las deudas del sistema, lo demás se irá resolviendo, pero con obligaciones pendientes, nunca tendremos soluciones eficientes.